Conduces de noche, se cruza un coche de frente y el parabrisas se llena de halos. Pasas el limpiaparabrisas y no se va. No es el cristal rayado ni son tus ojos: es la película de aceite que se deposita en el vidrio con los meses —gases de escape, cera de los túneles de lavado, restos del propio limpiaparabrisas— y que el agua sola no arrastra.
Qué hace
El aplicador lleva el producto dentro: se moja el cristal, se frota con el tampón en círculos y se aclara.
Al quitar la película, el agua deja de quedarse en gotas planas sobre el cristal y vuelve a escurrir.
Sirve también para el cerco de cal de las ventanillas y para los espejos.
Qué viene en la caja
El aplicador con el tampón, ya cargado con 120 ml de producto.
Un frasco de recambio de 60 ml para recargarlo.
180 ml en total por juego.
Detalles
Se elige cuántos juegos quieres: 1, 2 o 3.
Sobre el parabrisas por fuera, las ventanillas y los retrovisores. No usar sobre plásticos pintados.